2 de diciembre de 2006

Mirar atrás.

De vez en cuando conviene mirar atrás.


Aquella tarde yo no me iba a quedar en casa. Esta vez no. Esta vez Carlitos tenía carnet y orgulloso, de la mano de su abuelo echó a andar hacia la parada del autobús.


2 le metimos al Madrid, ni más ni menos. Carvajal y el indio ese que se quedaba suspendido del aire para rematar de cabeza. Zamorano. Qué gol, qué sonrisa en el rostro de mi abuelo viendo a su nieto alzando los brazos, qué estadio rugiendo, que palmas por sevillanas.


"No te hagas ilusiones, Carlitos, que no vamos a ganar siempre", me dijo mi madre al llegar casa, no se equivocaba, a la jornada siguiente el Espanyol nos metió 4. No, no iba a ser fácil.
Ese año quedamos octavos, ni siquiera rozamos Europa, pero yo tenía mi carnet del Sevilla y había visto a Polster meter goles, a Zamorano parar el tiempo, a Rafa Paz repartir balones desde el centro del campo y a Salguero jugar de titular los 38 partidos de aquellas liga de los dos puntos...
De aquellos años recuerdo como mi hermano y yo nos enfadábamos con los compañeros de grada, jubilados y gente del taco de la grada baja de Preferencia, que ni siquiera se ponían contentos cuando metíamos gol ¿es qué no se daban cuenta de que estaban viendo al mejor equipo del mundo? También recuerdo cómo alucinaba con los Biris, no entendía que se pusieran todos deacuerdo para cantar lo mismo a la misma vez ¿quien llenaba sus pulmones de aire?, ¿quién templaba sus gargantas?
La primera vez que derramé lágrimas en esa fábrica de sueños, que por aquel entonces, casi siempre sólo se quedaban en eso, no fue ni por un triunfo ni por un fracaso, fue en una despedida. Las cuarentamil personas que llenaban aquella tarde el estadio (jubilados y gente del taco incluidos) aplaudían a rabiar a un joven croata que emocionado, se llevaba las manos a la cara sin poder frenar las lágrimas. Como un torero dió la vuelta a todo el estadio agradeciendo al Sevillismo el cariño recibido y Carlitos Ramos se sentía unido a 39.999 personas más que sentían exactamente lo mismo que el, fuera cual fuera su "condición, raza o clase social..."
Llegó Agosto del 95 y en la playa yo le preguntaba a mi abuelo que qué iba a pasar ahora, como si su más de medio siglo de sevillista le valieran para poder consolarme ante tanto miedo, "no sé hijo, no sé" Creo que él sufrió más viendo mi miedo que escuchando a Lopera en aquella famosa reunión de la LFP.
Lágrimas de impotencia, lágrimas de miedo, lagrimas por los derbis que perdimos y los triunfos de "nuevo rico" que los otros consiguieron; lágimas por los años que sólo rozábamos la gloria y que ahora echábamos de menos. Cuantos años callados, cuantos años "tragando" cuantos triunfos pretéritos, cuantas fotos en blanco y negro.
Y en mitad de todo aquello, la callada sabiduría de mi abuelo, su fiel paciencia, su resignación y, sobre todo, el amor a unos colores.
De él aprendí todo esto de ser sevillista. De él, que había visto al Sevilla ganar una liga y quedar segundo en otra, de él, que había visto al Sevilla llegar a cuartos de la Copa de Europa, aprendí que pocos alcanzan la cima, pero que menos aún son capaces de quedarse ahí; y, que desde luego, su sevillismo, nuestro sevillismo no iba a depender de esa cima, sino de aquello que sentimos la primera vez que pisamos las gradas del Ramón Sanchez Pizjuán o del néctar que contienen las lágrimas que derramamos en aquél derbi, o de "eso" que les llena los pulmones y les templa las gargantas...
... o del tacto de la mano de tu abuelo yendo de camino la parada del autobús.
Dedicado a los que nos lo metieron en la sangre.

2 comentarios:

ana dijo...

:_) Es precioso.. mi abueLo tb menseñó eL amor a unos coLores, eL sentir seviLLista y eL gusto x La cerveza! (siempre me daba La espumita..)Durante Los úLtimos años de vida de mi abueLo eL SFC estaba fataL y no podía ver Los partidos x su corazon..LLoré en Eindhoven xq no pudo disfrutar nLa tierra de cómo su seviLLa dL aLma ganaba La Copa dLa UEFA,o cómo se procLamaba Campeon de Europa cn La Supercopa,o era reconocido cmo EL MEJOR EQIPO DL MUNDO..LLoro cada qpienso todo Lo q stoy viviendo y daría Lo qfuera x ver La cara q habría puesto cn cada uno d esos títuLos,o cn Los 3puntos d cada domingo..Gracias por hacerme seviLLista, abueLo

er_moi dijo...

Tio se me han puesto los vellos de punta mientras leia el articulo, me han venido muchisimos recuerdos a la memoria, y eso que, por desgracia, esta nos juega malas pasadas y no me permite recordar el primer partido que vi en el Sanchez Pizjuan: Sevilla 4-Barcelona 2, en la temporada 91/92. sin embargo si que recuerdo como esos primeros años de socio los pasaba en los bancos de hierro de Fondo, esas subidas y esos cojones de Jimenez, la calidad de Rafa Paz, las lagrimas q tu comentas de Suker en aquel partido que le metio 3 goles al Salamanca, aquel gol de Juanito al Olympiakos de rebote...no hay espacio suficiente para escribir los recuerdos de un sevillista que ha vivido en el Pizjuan desde los 5 años. En mi caso todo se lo debo a mi padre, él fue quien me hizo sevillista y el que siempre me pago el carnet (a dia de hoy lo sigue haciendo :P) y m creo esa ilusion de esperar con ansia la llegada del domingo. Mañana yo llevare a mi hijo a ver al mejor equipo del mundo, y cada 2 domingos me preguntara "¿a quien vamos a ganarle hoy?"...